(Información extraída del tema 3 de nuestro libro de clase)
Numerosos psicólogos consideran la adultez como un estado, meta o aspiración difícil de definir, pero equivalente al de una personalidad madura.
Desde el ángulo social se considera a la persona adulta, aquella que está integrada y ocupa un puesto en la sociedad conllevando responsabilidad derechos.
El concepto de adultez no es unívoco, pues está sujeto a varias interpretaciones, según los diferentes pueblos y culturas y, por consiguiente a valoraciones diversas. Es un periodo no totalmente estable e indiferenciado, siendo dinámico e intelectualmente activo. Acontecen importantes cambios biológicos (Median “las perdidas suelen ser superiores a las ganancias”). Frente al modelo biológico que asocia la edad adulta con el deterioro, reciente investigaciones ponen en evidencia el fenómeno de la compensación, por el cual toda pérdida o limitación lleva consigo la capacidad para generar nuevas formas de innovación y progreso.
Si unimos lo que Ferrandez y Puente considera que una persona adulta supone con lo expuesto por Ludosky obtenemos lo siguiente:
· Sentirse “bien” con un cuerpo que ha quedado estabilizado.
· Tener conciencia de que se tiene menos capacidad de asimilación pero una mayor comprensión.
· Responsabilizarse de su propia conducta.
· Estar atento de los sentimientos de aquellos que les rodean.
· Lograr la madurez, permaneciendo en el camino elegido.
· Aceptación de las responsabilidades.
· Predominio de la razón.
· Equilibrio en la personalidad.
A modo de síntesis podemos indicar como principales rasgos diferenciales que distinguen a la persona adulta, los siguientes:
Capacidad de autodirección
Alto nivel de responsabilidad en base a una ética propia
Desempeño conjunto de diversos roles.
Agente activo con una proyección-incidencia social elevada.
Numerosos psicólogos consideran la adultez como un estado, meta o aspiración difícil de definir, pero equivalente al de una personalidad madura.
Desde el ángulo social se considera a la persona adulta, aquella que está integrada y ocupa un puesto en la sociedad conllevando responsabilidad derechos.
El concepto de adultez no es unívoco, pues está sujeto a varias interpretaciones, según los diferentes pueblos y culturas y, por consiguiente a valoraciones diversas. Es un periodo no totalmente estable e indiferenciado, siendo dinámico e intelectualmente activo. Acontecen importantes cambios biológicos (Median “las perdidas suelen ser superiores a las ganancias”). Frente al modelo biológico que asocia la edad adulta con el deterioro, reciente investigaciones ponen en evidencia el fenómeno de la compensación, por el cual toda pérdida o limitación lleva consigo la capacidad para generar nuevas formas de innovación y progreso.
Si unimos lo que Ferrandez y Puente considera que una persona adulta supone con lo expuesto por Ludosky obtenemos lo siguiente:
· Sentirse “bien” con un cuerpo que ha quedado estabilizado.
· Tener conciencia de que se tiene menos capacidad de asimilación pero una mayor comprensión.
· Responsabilizarse de su propia conducta.
· Estar atento de los sentimientos de aquellos que les rodean.
· Lograr la madurez, permaneciendo en el camino elegido.
· Aceptación de las responsabilidades.
· Predominio de la razón.
· Equilibrio en la personalidad.
A modo de síntesis podemos indicar como principales rasgos diferenciales que distinguen a la persona adulta, los siguientes:
Capacidad de autodirección
Alto nivel de responsabilidad en base a una ética propia
Desempeño conjunto de diversos roles.
Agente activo con una proyección-incidencia social elevada.

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