sábado, 18 de abril de 2009

GRUNDTVIG

He resumido el documento de la web que nos habla y nos acerca a Grundtvig. en un primer momento iba a buscar información en internet, pero creo que este documento es mejor y además requiere de más trabajo, ya que lo he leido y después lo he resumido.

Nicholas Frederik Severin Grundtvig fue el único danés de categoría internacional, además de teólogo, historiador y escritor que ejerció una profunda influencia en la vida danesa, pese a gozar de menos fama fuera de su país que sus coetáneos más jóvenes, el filósofo Søren Kierkegaard (1813-1855) y el escritor Hans Christian Andersen (1805-1875). Un claro ejemplo de su duradera influencia en Dinamarca es que de los 754 himnos que forman el florilegio danés, 271 son obra suya. Sin embargo, el movimiento de escuelas secundarias populares danesas, inspirado en esas obras, ha hecho que se califique a Grundtvig de “padre de la educación de adultos en occidente”; y el interés por nuestro autor y por el movimiento de escuelas secundarias populares se ha extendido también a los países en desarrollo.

La vida de Grundtvig, en particular su primera mitad, coincidió con una época de importantes cambios en la sociedad danesa. En 1788 fueron abolidas las leyes de asignación de domicilio en virtud de las cuales los varones no podían salir de la hacienda en que habían nacido sin permiso del propietario. Un año más tarde, Christian VII continuó esta reforma creando un Consejo de Educación. En 1814 se habían aprobado ya leyes que hacían obligatoria la escolaridad. Cuando en la década de 1830 Dinamarca dio los primeros pasos hacia la democracia mediante la creación de asambleas consultivas en las que estaban representados todos los sectores del reino (incluidos los campesinos), Grundtvig se dedicó a escribir sobre educación con una mayor intensidad, ya que si la “clase baja” iba a tener voz y voto en las asambleas consultivas, había que impartirle la educación adecuada para poder participar eficazmente en los debates.

Antes de escribir sus obras pedagógicas de la década de 1830, Grundtvig había hecho una carrera de clérigo bastante ajetreada. Dados sus polémicos escritos y su conducta a menudo inconformista, Grundtvig fue durante gran parte de su vida un predicador al que se le prohibió predicar o, si se le permitió hacerlo, fue sin poder administrar los sacramentos. Grundtvig no ocupó un puesto permanente hasta los 55 años, en que, gracias a la intervención de Christian VIII al subir al trono de Dinamarca, obtuvo el cargo de capellán de Vartov, un asilo de ancianas de Copenhague. Este cargo de poca importancia (que Grundtvig desempeñó hasta su muerte a la edad de 89 años) le brindó la oportunidad de continuar dedicándose a su fecunda obra; su colección de ensayos sobre la educación4 apareció tan sólo unas semanas antes de morir.

A lo largo de su vida Grundtvig contó, de forma casi constante, con la protección real. En 1818, mucho antes de ser nombrado capellán en Vartov y de que Federico VII le concediera el 2 título de obispo honorario, recibió un subsidio real, en señal de recompensa por haber traducido mitos y sagas del noruego antiguo. Asimismo, recibió tres subsidios del Rey y otro de la reina para visitar el Reino Unido en 1812, 1830, 1831 y 1843. Tanto las tres primeras visitas a Inglaterra, durante las cuales Grundtvig tuvo ocasión de observar de cerca la educación inglesa, al tiempo que continuaba sus trabajos sobre la mitología nórdica, como los cambios radicales acaecidos en la escena política y social de Dinamarca hicieron que Grundtvig produjera en el decenio de 1830 una serie de escritos en los que aparece por primera vez la idea de la escuela popular de adultos.

La palabra viva

En el prefacio a su estudio sobre la mitología escandinava publicado en 1832 con el título de Nordens Mytologi [Mitología Nórdica] se vislumbran los primeros indicios de las futuras escuelas secundarias populares danesas: “La institución tendrá un centro común del que partirán las principales ramas relativas a la vida práctica y hacia el que intentará atraer a todas las fuerzas sociales para reunirlas y unificarlas. En ese centro, todos los funcionarios del Estado que no necesiten conocimientos teóricos, sino experiencias vividas, perspicacia y capacidades prácticas y todos aquellos que deseen figurar entre las personas cultas tendrán a su alcance la posibilidad de evolucionar en la dirección adecuada y de llegar a conocerse unos a otros.”

Aunque en Mitología Nórdica las ideas de Grundtvig sobre una escuela secundaria popular aparecen aún en estado embrionario, esta obra constituye un ensayo general de lo que más tarde iban a ser los ataques de Grundtvig contra las “escuelas para la muerte”, como llamaba a los centros secundarios tradicionales. Grundtvig ridiculiza sin piedad el latín, cuya literatura consideraba una “abominación ... una labor de imitación, que a diferencia del griego y del noruego antiguo, no se inspira en la vida del pueblo”.6 El contraste que establece entre la “formación carente de espíritu y de vida del sistema romano-italiano”7 y las vívidas tradiciones orales que sirven de fundamento a las mitologías griega y noruega hace presagiar la importancia que Grundtvig concederá a la comunicación oral en sus planes pedagógicos.

El primer libro de Grundtvig que trata a fondo el tema de la educación es Det danske Für- Klover [El trébol de cuatro hojas danés], escrito en 1836 como respuesta a las primeras reuniones de los consejos consultivos provisionales, cuya constitución se promulgó en 1831, pero que no se reunieron hasta 1835-1836. Aunque nuestro autor estaba encantado de que en esa asambleas “la voz del pueblo hubiera surgido de entre los muertos”, le desesperaba ver el estado en que se hallaba el “esplendor” del trébol de cuatro hojas –el Rey, el pueblo, la patria y la lengua materna– y consideró que era su deber “escribir sobre lo que en mi opinión debe hacerse para que esta rara y bella flor, en lugar de marchitarse, se fortalezca y mantenga la cabeza erguida para contribuir a la

belleza del campo”.

Grundtvig se llamaba irónicamente a sí mismo “escaldo” y sostenía que éste era el verdadero maestro del pueblo por su capacidad para “despertar y alimentar el amor por la patria y afianzar y enriquecer la lengua materna”. De ahí la importancia de los mitos, las leyendas y los poemas en danés en el programa de estudios de las primeras escuelas secundarias populares y la importancia concedida en el presente a las tradiciones orales del pasado y a la comunicación oral, en particular a las narraciones, con su rica tradición histórica. En las primeras escuelas secundarias populares se desaconsejaba tomar apuntes.

La defensa de los antiguos bardos y la primacía de la tradición oral en el concepto que tiene Grundtvig de la escuela secundaria popular corren parejas con sus continuos ataques al latín, “la lengua imperante aquí (en Dinamarca) durante seiscientos años”,12 y sus anticuadas escuelas primarias, las “escuelas para la muerte”, en contraste con las “escuelas para la vida” de Grundtvig que encarnarían la “palabra viva”.

En El trébol de cuatro hojas danés (1836) Grundtvig expone sus principales objetivos

pedagógicos, que consisten en “Livsoplysning” [Conocimiento de la vida], y afirma que el conocimiento “debe brotar principalmente de la propia vida de cada persona o por lo menos hay que intentarlo para ver cómo se inscribe en ella”.13 Pero fue dos años después, en Skolen for Livet og Akademiet i Sorø [La escuela para la vida y la academia de Sorø] (1838) cuando intentó, a petición del rey Christian VIII, seguir desarrollando sus ideas pedagógicas.

En La escuela, para la vida, donde explica que tardó treinta años en “deshacerse de Roma y del Latín”, Grundtvig continúa atacando de forma violenta a los estudios en latín, y se muestra todavía más negativo con respecto a los conocimientos contenidos en los libros y a los exámenes, que critica en los siguientes términos: “Pues todas las letras están muertas, aunque las escriban los dedos de los ángeles o las puntas de las estrellas, y todos los conocimientos de los libros que no tengan relación con la vida del lector están muertos”. En la segunda parte de La escuela para la vida, en la que esboza los principios de un programa para su proyecto de escuela, Grundtvig describe la “enseñanza mutua” y la “reciprocidad viva” como base de sus objetivos pedagógicos.

Puede decirse que la “reciprocidad viva” es el eco profano del concepto de “palabra viva”, expresión estrechamente relacionada con Grundtvig y sólidamente tejida en la trama de su pensamiento teológico. “La palabra viva” se refiere a las palabras que Cristo pronunció en la Última Cena. Para Grundtvig, el sacramento de la eucaristía no es silencioso, sino que “va acompañado de la expresión de esa invisible maravilla que nos ponen en la lengua y que une cuerpo y alma; ése es el Verbo, que no consiste en nuestras frágiles palabras, sino en las palabras del poder infinito de Jesús”.18 El sacramento también es recíproco: en respuesta a las palabras de Cristo, repetidas por el

ministro del Señor y en las que Cristo está constantemente presente, la comunidad cristiana congregada comparte los elementos del pan y el vino. En la esfera profana, Grundtvig afirmaba que “la palabra viva” no es la enseñanza tradicional, sino el intercambio de experiencias personales entre el educador y el educando; la enseñanza ha de formar parte de las vivencias del profesor y los estudiantes deben responder de manera dinámica, de lo contrario, el saber carece de vida y sólo se transmiten palabras muertas.

Durante la década de 1840, Grundtvig continuó escribiendo sobre la necesidad de crear

escuelas populares para adultos en Dinamarca, particularmente en Bøn og Begreb om en Danske Høiskole I Sorø [Defensa y explicaciones de la creación de una escuela de adultos danesa en Sorø] (1840) y en un capítulo dedicado a las escuelas secundarias populares danesas en Lykønskning til Danmark med Det Danske Dummerhoved og Den Danske Højskole [Enhorabuena a Dinamarca por los zoquetes nacionales y la escuela danesa de adultos] (1847), obra que puede considerarse como la culminación de la carrera de Grundtvig como teórico de la educación.

Actualmente, la participación de los estudiantes en la gestión de las escuelas sigue siendo – aunque en distinta medida según la escuela– un aspecto importante en la concepción de las escuelas populares.

La redefinición de las funciones de director como “organizador” da una idea de lo que

Grundtvig entendía por enseñanza mutua. Había que respetar las experiencias de los estudiantes que llegaban a la escuela popular, y descubrir los puntos comunes entre estudiantes y profesores, en lugar de poner de realce las diferencias.

Al principio Grundtvig esperó llevar sus ideas a la práctica en la Academia de Sorø, institución que desempeñó importantes actividades durante unos doscientos años y, tras permanecer cerrada algún tiempo, fue rehabilitada en 1826 como academia por el rey de Dinamarca. A partir de ese momento Grundtvig la consideró el lugar idóneo para aplicar sus teorías pedagógicas. Tras su reapertura, el establecimiento fue objeto de muchas reformas, que culminaron en 1847 con un decreto real anunciando la inauguración de una escuela de estudios prácticos en el Instituto. Aunque en muchos aspectos esta escuela no era lo que Grundtvig hubiera deseado, felicitó al soberano por haber creado la escuela secundaria danesa: “Sólo tengo que decir una cosa, y es que espero que se convierta en una verdadera escuela danesa”.

Para Grundtvig, las escuelas secundarias populares deberían estar formadas por una mezcla de estudiantes de distintos estratos socioeconómicos de la sociedad y diferentes grupos de edad, dispuestos a reforzar el espíritu de compañerismo y contribuir a materializar su teoría de que nuestra condición común de seres humanos debe prevalecer sobre cualquier creencia política o religiosa.

La importancia que daba a la vida comunitaria de las escuelas populares se relaciona

claramente con las creencias teológicas de Grundtvig, según las cuales la Iglesia no es un círculo de lectura de la Biblia, sino una comunidad de creyentes. Ahora bien, nuestro autor era inflexible respecto de la idea de que la enseñanza sistemática de la religión no tenía cabida en la escuela popular y, por lo mismo, en cualquier escuela primaria o secundaria pública, pues estimaba que esta cuestión incumbía únicamente a la Iglesia.

Puede parecer sorprendente que, siendo un clérigo, Grundtvig deseara suprimir la formación religiosa en las escuelas, pero hay que poner en relación esa idea con otro de sus extraños principios: “En primer lugar, el ser humano; después el cristiano”. Con estas palabras Grundtvig daba a entender que no se puede ser un verdadero cristiano si no se es antes un ser humano auténtico.

Así pues, pese a la manera oscura en que a menudo se expresa, hay una serie de puntos que se repiten en el desarrollo de su pensamiento pedagógico: la fraternidad entre profesores y alumnos que viven y trabajan juntos, aprendiendo unos de otros y compartiendo la gestión de la escuela; la importancia de “la palabra viva”; la insistencia en la condición humana común, aunque cada cual necesita entender totalmente su propia cultura antes de comprender la de los demás; y, lo más importante de todo, la educación es cuestión de “reciprocidad viva” –que lleva a la ilustración y a la comprensión de nuestra propia existencia– y no de formación profesional o instrucción formal.

La primera escuela popular de adultos

Grundtvig no visitó las primeras escuelas secundarias populares, ni siquiera la primera

fundada en Rødding, pese a recibir numerosas invitaciones. Hasta 1856, fecha en que participó en la fundación de la escuela secundaria de Marielyst, en las afueras de Copenhague, no impartió enseñanza de manera regular en una de estas escuelas. Su reticencia inicial a tomar parte en la creación de las primeras escuelas de este tipo se debía, según el profesor K. Bugge, a que Grundtvig seguía abrigando la esperanza de que su sueño de una gran escuela estatal en Sorø se hiciera realidad, esperanza que no se desvaneció hasta la muerte de su benefactor, el rey Christian VIII, en 1848 y el cierre de la Academia de Sorø en 1849.

En 1864 se habían creado ya 15 escuelas secundarias populares, pero en ese año

Dinamarca, tras ser derrotada por el ejército austroprusiano, perdió la provincia de Schleswig, lo que no dejó de tener consecuencias para el movimiento de escuelas secundarias populares. La pérdida de Schleswig tuvo una gran significación simbólica para el joven movimiento de escuelas secundarias populares. Por su proximidad con Alemania, en Askov se hacía lo imposible por preservar todos los aspectos de la cultura danesa. Otras escuelas secundarias populares siguieron a la de Askov en lo que se ha dado en llamar la “edad de oro del movimiento de escuelas populares”. Aunque a posteriori puede parecer que durante ese período estas escuelas fueron excesivamente nacionalistas, ello se debía únicamente a las circunstancias históricas del momento y, por consiguiente, no debe buscarse una justificación de ese nacionalismo en los propios escritos de Grundtvig. Aunque éste deseaba que los estudiantes tuvieran un profundo conocimiento de su propio país, ello no quiere decir que fuera, como se ha afirmado en ocasiones, un ferviente nacionalista. En realidad, sentía un profundo respeto por el derecho de otros pueblos a proteger su propia identidad, como mostró claramente cuando se opuso a los intentos del gobierno danés de fomentar el uso de su lengua en Schleswig, mediante decretos que prohibían el uso del alemán, durante el período comprendido entre las dos guerras de Schleswig-Holstein.

En cuanto a la propia Dinamarca, el tipo de alumnado de las escuelas populares cambió,

como cambió la estructura de la sociedad danesa en general. Durante todo el siglo XIX y gran parte del XX, el movimiento de escuelas populares danesas fue considerado un fenómeno rural. Sin embargo, a partir de los decenios de 1950 y 1960 la economía danesa, en lugar de pasar de una forma de agricultura a otra distinta, como había sucedido durante el siglo XIX, evolucionó de un sistema agrícola a otro industrial.

Al principio se pensó que las ideas de Grundtvig y la innovación pedagógica de la escuela secundaria popular no sobrevivirían en el siglo XX. En 1940 sólo había 54 escuelas secundarias de ese tipo en Dinamarca –de ahí la nostálgica mirada hacia la “época dorada” que siguió a la rápida expansión de las escuelas secundarias tras la guerra de Schleswig-Holstein de 1864. Sin embargo, el decenio de 1980 presenció un sorprendente resurgimiento del movimiento de escuelas populares, a pesar de que la “clientela” de éstas, en la que figuraban desempleados de las ciudades y refugiados, había cambiado considerablemente. En los últimos años, el número de esas escuelas ha girado en torno al centenar en Dinamarca; en Suecia, Noruega y Finlandia se han registrado cifras similares y en otros países como Alemania y Polonia el movimiento ha permanecido activo. De hecho, el principio de Grundtvig de estudios cortos en internados en los que la vida reemplaza los conocimientos muertos y los exámenes, constituye todavía una innovación educativa –pese a haber sido introducida en los decenios de 1830 y 1840– que no se ha puesto totalmente en práctica.


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